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Los raros animales albinos vistos en Bogotá

Los raros animales albinos vistos en Bogotá

Animales albinos como: una culebra sabanera, una tingua pico amarillo y un copetón, todos con sus cuerpos de color blanco, han sido registrados por la Fundación Humedales Bogotá durante los últimos años. Según la organización, esta inusual condición congénita los hace presa fácil de depredadores y disminuye su sobrevivencia.

Portada: Copetón blanco encontrado en un parque del sur de Bogotá. Foto: Daniel Bernal (Humedales Bogotá).

El albinismo, un conjunto de condiciones congénitas heredadas que causan que la piel, el pelo y los ojos se pinten de color blanco debido a la ausencia o disminución de un pigmento llamado melanina, no es exclusivo de los seres humanos. La fauna también puede presentar este tipo de característica genética.

Aunque no es muy habitual encontrar animales con este raro tipo de coloración en sus cuerpos, en el planeta se ha registrado la presencia de varios individuos albinos, su mayoría en zoológicos, como un león en Ucrania, un pingüino sudafricano en Inglaterra, un gorila en Barcelona, un cocodrilo en California, un koala en Australia y hasta ballenas jorobadas.

Bogotá no ha sido la excepción. En la última década, Humedales Bogotá, fundación conformada por 3.000 jóvenes ambientalistas voluntarios que investigan y denuncian los atentados contra estos ecosistemas estratégicos, ha reportado tres casos de animales con sus cuerpos de color blanco: un copetón en 2012, una tingua pico amarillo en 2016 y una culebra sabanera en abril de este año.

Tres animales silvestres con el cuerpo de color blanco han sido reportados en Bogotá. Fotos: Humedales Bogotá.
Tres animales silvestres con el cuerpo de color blanco han sido reportados en Bogotá. Fotos: Humedales Bogotá.

Jorge Escobar, director de la fundación, asegura que el albinismo no es muy habitual en la fauna y que además son pocas las investigaciones que hay sobre el fenómeno. “Revisando la literatura científica, evidenciamos que el albinismo se produce por una serie de mutaciones genéticas que reducen de forma total o parcial la actividad de la enzima tirosinasa, encargada de la producción de un aminoácido esencial en la formación de la melanina, pigmento principal en la coloración de la piel, el pelo y los ojos”. 

Sin embargo, el experto encontró que existen diferentes tipos de albinismo que afectan de diferente forma a la pigmentación y producen otro tipo de alteraciones. “Los individuos albinos suelen tener los ojos muy claros, de colores azules, rosados o rojos por la falta de este pigmento. Pero en la naturaleza observamos casos en los que la coloración de los ojos se mantiene normal a pesar de presentar un pelaje completamente blanco”. 

En estos casos, Escobar indica que se trata de leucismo, una condición que se produce por la presencia de un alelo recesivo que afecta a la migración y la diferenciación de las células que producen la melanina, “provenientes de la cresta neural hacia la piel o el pelo durante el desarrollo del individuo. En este caso, los ojos y los labios no se ven afectados. Así, los animales leucísticos suelen tener una coloración de ojos normal”.

Hoy nos reportan desde El Codito, en la Localidad de Usaquén, está culebra sabanera (Atractus crassicaudatus), la particularidad es que es albina, algo no muy frecuente.#BiodiversidadDesdeCasa

Humedales Bogotá@humedalesbogota
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El director de Humedales Bogotá complementa que los animales albinos tienen la característica general de ser fotófobos, es decir que no toleran la luz. “Este factor y la coloración blanca de sus cuerpos, los hace fácilmente detectables por sus depredadores. Así, la supervivencia de estos animales es escasa y la probabilidad de encontrar ejemplares adultos es bastante rara”.

Copetón blanco, el primer caso

En el primer semestre de 2012, Daniel Bernal, experto en calidad del aire y miembro de Humedales Bogotá, encontró un ave pequeña con plumaje blanco en un parque del barrio Ciudad Montes, en el sur de Bogotá.

“Se me hizo extraño que un ave de colores blancos en el pavimento, estuviera persiguiendo a varios copetones. Al fotografiar el ejemplar pude comprobar que se trataba de otro copetón (Zonotrichia capensis), pero con una coloración blanca particular que me indicó que sufría de albinismo”, informó Bernal.

Luego de investigar en varias publicaciones científicas, Bernal concluyó que el copetón tenía leucismo. “Es una particularidad genética debida a un gen recesivo, que da un color blanco al pelaje o plumaje de las aves, pero los ojos mantienen su color normal, a diferencia de los albinos”.

Para el experto, las aves que presentan leucismo producen melanina de manera normal, pero el pigmento no se deposita en las células de las plumas, por lo cual quedan blancas. “El grado de leucismo varí­a mucho, desde aves que tienen solamente alguna pluma blanca hasta aves con todo el plumaje blanco, al igual que en los albinos. Pero los ojos siempre tienen coloración normal. En cambio, el pico y las patas pueden estar coloreados o carecer por completo de color”.

Según Bernal, la comunidad ornitológica bogotana ha encontrado y fotografiado en el Jardín Botánico varias mirlas (Turdus fuscater) leucíticas que han dado crías, “un caso interesante pues parece que parte de estas crías también heredaron esa condición. Las aves nos sorprenden cada día con sus particularidades y nos invitan a estar pendientes de ellas”.

Un copetón blanco fue encontrado en 2012 en el sur de Bogotá. Fotos: Daniel Bernal (Humedales Bogotá).
Un copetón blanco fue encontrado en 2012 en el sur de Bogotá. Fotos: Daniel Bernal (Humedales Bogotá).

Una tingua blanca

En septiembre de 2016, mientras Bernal y Escobar lideraban una salida pedagógica por el humedal Juan Amarillo en Suba, específicamente en el tercio bajo cerca a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales Salitre, avistaron un objeto blanco que flotaba en un espejo de agua lejano, entre varias tinguas pico amarillo .

“Al comienzo pensamos que era una bolsa plástica, pues estábamos a unos 150 metros de distancia. Pero luego notamos que nadaba y se acercaba e interactuaba con las tinguas. Al fotografiar el ejemplar con un zoom óptico 60X, comprobamos que era una tingua pico amarillo o focha (Fulica americana), que por su coloración blanca podría presentar albinismo”, mencionó Bernal.

Tras investigar más a fondo, Bernal y Escobar concluyeron que la tingua presentaba leucismo y no albisnismo, debido a que sus ojos mantenían el color normal negro y no blanco. El pico también tenía una coloración normal y algunas manchas negras en su cabeza.

Juan Amarillo es el único humedal en Bogotá donde se ha registrado un caso de animales albinos o leucísticos. Foto: Daniel Bernal (Humedales Bogotá).
Juan Amarillo es el único humedal en Bogotá donde se ha registrado un caso de animales albinos o leucísticos. Foto: Daniel Bernal (Humedales Bogotá).

Juan Amarillo es el humedal más grande de Bogotá, con 222,5 hectáreas. Tiene una de las poblaciones más numerosas de tingua bogotana, una especie en vía de extinción, y es el único con registros de musgo de pantano.

En este humedal bogotano, que hace parte de la cuenca media del río Bogotá, se han reportado 74 especies de aves, como pato de pico azul, pato barraquete, zambullidor, monjita bogotana, tinguas, cucarachero de pantano y garza real. “En cuanto a mamíferos, se ha reportado la presencia de comadrejas y curíes”, apunta Escobar. 

Juan Amarillo es uno de los humedales bogotanos afectados por vertimientos, buchón de agua y escombros. Foto: Daniel Bernal (Humedales Bogotá).
Juan Amarillo es uno de los humedales bogotanos afectados por vertimientos, buchón de agua y escombros. Foto: Daniel Bernal (Humedales Bogotá).

Culebra sabanera, el más reciente

En los primeros días de abril de este año, durante la cuarentena por el coronavirus, Carolina Alfonso le envió varias fotografías a la fundación Humedales Bogotá de una culebra sabanera (Atractus crassicaudatus) albina, encontrada en el barrio El Codito de la localidad de Usaquén.

“Este caso no es frecuente. Las fotos, tomadas en una huerta casera, revelaban que la culebra tenía los ojos rojos, es decir que sí es albina. El caso llamó la atención del equipo de fauna silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente (SDA) y del grupo de herpetología de la Universidad Nacional, quienes quieren publicar una nota científica al respecto”, anotó Escobar.

La culebra sabanera albina encontrada en el barrio El Codito, fue liberada en una huerta. Fotos: Carolina Alfonso.
La culebra sabanera albina encontrada en el barrio El Codito, fue liberada en una huerta. Fotos: Carolina Alfonso.

La rara culebra sabanera fue liberada en la tierra negra y fértil de la huerta de la ciudadana. “Primero le preguntamos si en ese sitio habían amenazas que pudieran afectarla. Como la respuesta fue negativa, le recomendamos liberarla. Expertos de la Secretaría de Ambiente y la Universidad Nacional le dijeron a Carolina que si la volvía a ver, se comunicaran con ellos para hacer investigaciones”, complementó Escobar.

Los expertos de ambas entidades le informaron a la fundación que esta culebra sabanera albina es un reporte novedoso, ya que no existen casos en la literatura científica sobre albinismo de esta especie. El director de Humedales Bogotá dijo que este sería un hallazgo único: “la SDA me dijo que podría ser un caso entre un millón”. 

La culebra sabanera albina se dejó ver durante la cuarentena en el norte de Bogotá. Foto: Carolina Alfonso.
La culebra sabanera albina se dejó ver durante la cuarentena en el norte de Bogotá. Foto: Carolina Alfonso.

animales albinos, Bogotá

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